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Presentación

El desarrollo de las civilizaciones a lo largo de la historia no ha sido un proceso lineal, sino que nuevas civilizaciones han ido surgiendo mientras las precedentes se iban desestructurando. El estudio del proceso histórico nos indica que la humanidad hoy se encuentra en una de esas encrucijadas de la historia.

La crisis profundamente humana y social a la que el mundo se enfrenta, y que se refleja en todos los ámbitos, implica necesariamente detenerse a reflexionar sobre el modo en que queremos seguir avanzando.

El mundo se ha transformado y continúa haciéndolo a velocidad vertiginosa.  Muchas creencias, valores e ideologías acuñadas en un momento anterior ya  no son capaces de dar respuesta a los problemas actuales y mucho menos aportar soluciones que puedan abrir horizontes a futuro. No creemos que esta situación deba entenderse de manera catastrófica, sino más bien que sirva para reconocer en este momento histórico el fin de una época y de una cultura. La crisis está creando el vacío necesario para que nazca algo nuevo.

Esta crisis nos ofrece la oportunidad de dar un salto hacia adelante en la historia de la evolución humana. Se está empezando a sentir un profundo cambio y está apareciendo una nueva sensibilidad planetaria entre la turbulencia contemporánea que, mirando hacia el futuro con optimismo consciente, lleva consigo toda una concepción del ser humano, y por tanto, de la sociedad y del progreso.

Sin embargo, esta nueva civilización no surgirá mecánicamente, sino que necesitará de una elección intencional y creativa para construir sus  nuevos fundamentos.

La identificación del ser humano como valor y preocupación central, el reconocimiento de la igualdad de todos los seres humanos, el respeto por la diversidad personal y cultural, la afirmación de la libertad de ideas y creencias, la tendencia al desarrollo del conocimiento por encima de lo aceptado como verdad absoluta y el repudio de la violencia en cada una de sus formas, son sin duda los puntos fundamentales alrededor de los cuales puede reunirse y plasmarse esta nueva sensibilidad como parte de una nueva civilización: la primera civilización planetaria de la historia.

Este Nuevo Humanismo, continuación creativa de las mejores aspiraciones de quienes nos han precedido, no es propiedad de ninguna cultura ni puede ser cristalizado en tiempo histórico alguno. El Humanismo está presente en todas las culturas bajo distintas denominaciones y formas, y fluye hacia renovados significados del mismo modo como  transita la especie humana de una manera dinámica desde la determinación hacia la libertad.

Este Nuevo Humanismo, por definición plural e incluyente, no pretende un mundo uniforme o un pensamiento único, sino la convergencia, el diálogo y la acción conjunta de todos aquellos que se reconocen en esta nueva sensibilidad.
Afirmar la necesidad de un Nuevo Humanismo, significa también afirmar aquella búsqueda de un Sentido trascendente que justifique la existencia humana más allá de la provisoriedad del transcurrir. Un Sentido que se encuentra en lo profundo de cada ser humano y que de ser atisbado, se traduce en un modo de ver y de sentir que nos conduce a la acción válida en el mundo interpersonal y social.

Quienes formamos parte del Centro Mundial de Estudios Humanistas creemos que el nuevo mundo será tal y como lo construyamos y con este espíritu invitamos a todos a participar en el Tercer Simposio mundial “Un Nuevo Humanismo para una Nueva Civilización”.
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